Esta imagen fusiona fotografía real con la pintura al óleo.
El oro está presente en íconos religiosos, auras de santas o diosas. En el retrato femenino, eleva a la figura retratada a lo mítico o lo celestial, aludiendo a lo eterno, lo puro y lo sagrado. Transmite una mezcla de poder femenino, espiritualidad y refinamiento visual.
El dorado no representa riqueza material, sino el valor simbólico de lo sagrado, lo eterno y lo luminoso dentro de cada mujer.












